Batalla de Lepanto

Hace 438 años en Grecia

Hace 438 años en Grecia

Un día 7 de octubre 1.571 en la Grecia continental, entre el Peloponeso y Epiro, tuvo lugar la llamada Batalla de Lepanto. En ella se enfrentaron los turcos otomanos contra una unión de países unidos por el nexo de la cristiandad, que se denominaron la Santa Liga y que formaban España, Venecia, Génova y la Santa Sede.

Aunque uno de los bandos lo formaba la Liga Santa, la mayoría de los soldados y recursos, así como el mando estaba en manos españolas, con lo cual se puede considerar que la batalla y posterior victoria fue montada y orquestada por españoles.

En esta famosa batalla se sabe que el ilustre Don Miguel de Cervantes y Saavedra resultó herido, por cual perdió la movilidad de una mano y se ganó el sobrenombre de “el manco de Lepanto”.

El resultado de está sangrienta batalla fue que tan sólo 30 galeras turcas lograron escapar, frenándose la rápida expansión turca en el mediterráneo, la cual hasta entonces era prácticamente imparable.

De los recuentos de bajas, según fuentes cristianas se cree que se perdieron unos 7.600 hombre en el bando de la Santa Liga, 2.000 españoles, 900 de la Santa Sede y 4.700 venecianos. Esto se debe a que los venecianos no eran soldados, mientras los españoles sí, las pocas bajas de la Santa Sede aluden más a la poca participación en tropas que enviaron. En el bando turco, se contaron entre 20.000 y 30.000 hombre, aunque ya se sabe que el vencedor maquilla los datos.

La brutalidad de esta batalla queda mejor descrito de lo que yo mismo podría contar nunca en este texto de Cabrera de Córdoba:

Jamás se vio batalla más confusa; trabadas de galeras una por una y dos o tres, como les tocaba...El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros, fuego, humo; por los lamentos de los que morían. El mar envuelto en sangre, sepulcro de muchísimos cuerpos que movían las ondas, alteradas y espumeantes de los encuentros de las galeras y horribles golpes de artillería, de las picas, armas enastadas, espadas, fuegos, espesa nube de saeta... Espantosa era la confusión, el temor, la esperanza, el furor, la porfía, tesón, coraje, rabia, furia; el lastimoso morir de los amigos, animar, herir, prender, quemar, echar al agua las cabezas, brazos, piernas, cuerpos, hombres miserables, parte sin ánima, parte que exhalaban el espíritu, parte gravemente heridos, rematándolos con tiros los cristianos. A otros que nadando se arrimaban a las galeras para salvar la vida a costa de su libertad, y aferrando los remos, timones, cabos, con lastimosas voces pedían misericordia, de la furia de la victoria arrebatados les cortaban las manos sin piedad, sino pocos en quien tuvo fuerza la codicia, que salvó algunos turcos.

Luis Cabrera de Córdoba

Si te apetece saber algo más de esta batalla, te recomiendo que escuches el podcast número 26 de La Biblioteca de Alejandría.

Wikipedia

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