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Ciertas células madre de la médula espinal podrían ser la base de una nueva terapia

Descripción: Secciones de una médula espinal dañada de ratón
Foto: Konstantinos Meletis
Un equipo de investigadores ha identificado ciertas células madre del interior de la médula espinal que si, después de una herida, son incitadas a diferenciarse en más células regeneradoras y menos células de tejido cicatricial de lo que suele ser habitual, podrían conducir a un nuevo tratamiento no quirúrgico para las heridas incapacitantes de la médula espinal.
(NC&T) El trabajo fue realizado por Konstantinos Meletis (del Instituto Picower para el Aprendizaje y la Memoria, del MIT) y por colegas del Instituto Karolinska en Suecia. Sus resultados podrían conducir al desarrollo de fármacos capaces de devolver cierto grado de movilidad a las 30.000 personas afectadas cada año en el mundo por lesiones en la médula espinal.
En el embrión en desarrollo, las células madre se diferencian produciendo todos los tejidos especializados del cuerpo. En los adultos, las células madre actúan como un sistema para reparaciones, reabasteciendo de células especializadas al organismo cuando alguna herida lo exige, pero también manteniendo la renovación normal de las células en los sistemas que deben regenerarse constantemente, como la sangre, la piel o los tejidos intestinales.
El pequeño número de células madre en la médula espinal de las personas adultas prolifera lenta o raramente, y no es capaz de promover la regeneración por su cuenta. Sin embargo, estudios recientes muestran que estas mismas células, cultivadas en el laboratorio y luego implantadas en el lugar de la herida, pueden restaurar hasta cierto grado algunas de las funciones en roedores y primates aquejados de parálisis.
Los investigadores consiguieron marcar genéticamente tal población de células madre neuronales, y hacer así un seguimiento detallado y fiable de su comportamiento. Han comprobado que estas células proliferan ante la lesión de médula espinal, migran hacia el lugar de la herida y se diferencian en cuestión de varios meses.
El estudio desvela el mecanismo molecular subyacente en los alentadores resultados sobre roedores y primates, y va un paso más lejos: Al identificar por primera vez dónde se encuentra esta subpoblación de células, los investigadores han abierto el camino hacia su manipulación mediante fármacos que potencien su capacidad innata de reparar células nerviosas dañadas.
Teresa Herbert
USA
Tel.: 617-258-5403
E-mail: therbert@mit.edu
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