El la acción de morder, los humanos somos más eficaces de lo que se creía

Descripción: Los niveles de tensión al morder en varias especies
Foto:UNSW
Las robustas mandíbulas y los formidables dientes de algunos de nuestros ancestros y de nuestros primos evolutivos, los simios, podrían sugerir que los humanos somos poco eficaces para producir una mordedura poderosa. Sin embargo, en un nuevo estudio se ha descubierto que no es así. El inesperado hallazgo tendrá importantes repercusiones en las investigaciones encaminadas a conocer la dieta de los humanos primitivos.
(NC&T) El descubrimiento sugiere que los primeros humanos anatómicamente modernos no tuvieron por qué necesitar herramientas y el fuego para procesar alimentos duros muy nutritivos, como frutos secos, y quizás alimentos menos duros como la carne, pero tal vez perdieron la capacidad de comer hojas y tubérculos crudos.
En lo que ha sido la primera comparación de su tipo, unos investigadores australianos han descubierto que el ligero cráneo humano posibilita una mordedura mucho más eficiente que la de chimpancés, gorilas y orangutanes, y que la de dos miembros prehistóricos de nuestra familia, el Australopithecus africanus y el Paranthropus boisei.
Estos resultados ponen en duda hipótesis previas según las cuales la evolución de un cráneo menos robusto en los humanos modernos implicó tener una mordedura más débil o fue una respuesta a ciertos cambios en la conducta alimentaria, como pasar a comer alimentos más blandos o procesar más la comida mediante herramientas o el fuego. También se ha sugerido que los músculos de las mandíbulas humanas se redujeron para dejar espacio a un cerebro más grande.
Los autores del nuevo estudio han constatado que los humanos modernos podemos lograr al morder una fuerza relativamente alta pese a usar músculos mandibulares menos potentes. O sea, el cráneo humano no necesita ser tan robusto como el de otras especies, porque, para cualquier fuerza ejercida al morder, la suma de las fuerzas que actúan sobre el cráneo humano es mucho menor.
Estos resultados también explican la aparente contradicción de un esmalte dental muy grueso en los humanos modernos (una característica que en otras especies suele estar asociada a la aplicación de una gran fuerza al morder). El esmalte grueso y las grandes raíces dentales son rasgos adecuados para que la dentadura soporte grandes cargas al morder.
El estudio ha sido llevado a cabo por un equipo dirigido por Stephen Wroe, del Grupo de Investigación de Biomecánica Computacional en la Universidad de Nueva Gales del Sur.
Bob Beale
Australia
Tel.: 0411 705 435
E-mail: bbeale@unsw.edu.au
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