La supresión del apetito durante la hibernación de las marmotas


Descripción: Greg Florant
Foto:Colorado SU

Un bajo nivel de un nutriente que es común a todas las cosas vivas puede hacer que las marmotas en hibernación sientan hambre. Este hallazgo podría ayudar a los científicos a conocer mejor las causas de ciertos trastornos humanos de la alimentación y también profundizar en los factores responsables de la obesidad humana, según las conclusiones de un nuevo estudio realizado por un biólogo de la Universidad Estatal de Colorado y sus colaboradores.


Descripción: Greg Florant
Foto:Colorado SU

Un bajo nivel de un nutriente que es común a todas las cosas vivas puede hacer que las marmotas en hibernación sientan hambre. Este hallazgo podría ayudar a los científicos a conocer mejor las causas de ciertos trastornos humanos de la alimentación y también profundizar en los factores responsables de la obesidad humana, según las conclusiones de un nuevo estudio realizado por un biólogo de la Universidad Estatal de Colorado y sus colaboradores.

(NC&T) El profesor Greg Florant descubrió que podía suministrar lentamente a unas marmotas una sustancia llamada AICAR que activa una vía neurológica que promueve la ingestión de alimentos y estimula el apetito. La vía, que se desactiva durante la hibernación, depende de un importante equilibrio entre dos sustancias, ATP y AMP.

Sin esa estimulación artificial aplicada por Florant, las marmotas en hibernación pero despiertas, no comen, ni siquiera teniendo comida depositada ante ellas.

Las marmotas del experimento comenzaron a comer porque creyeron que tenían un déficit de energía. Cuando las bombas que suministraban la sustancia finalmente se detuvieron, los animales volvieron enseguida a la hibernación. Eso sugiere que los animales perciben los niveles de energía dentro de las células durante el periodo de hibernación.

Marmotas, osos, erizos y otros son animales fisiológicamente extraordinarios por cuanto, al hibernar, pueden desactivar su apetito y disminuir la respiración hasta un punto que sería mortal para otros animales.

Las marmotas hibernan típicamente durante seis o siete meses.

Florant y sus colaboradores creen que ciertos nutrientes en los cerebros de las marmotas, tales como los ácidos grasos, pueden tal vez alterar la vía neurológica que promueve la ingestión de alimentos, la cual normalmente se desactiva cuando las marmotas hibernan. Percibir una disminución en el combustible que aporta la energía vital (es decir, básicamente un nivel bajo de ATP) hace que los animales sientan que tienen un déficit de energía y quieran comer.

Florant planea realizar un estudio adicional para determinar si el fenómeno inverso puede darse también: ¿Los animales pueden parar de comer cuando no están hibernando?

Emily Narvaes Wilmsen
USA
Tel.: 970.491.2336
E-mail: Emily.Wilmsen@ColoState.EDU

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