Usar en dispositivos electrónicos nanoimanes producidos por bacterias

Descripción: Los investigadores estudiaron bacterias reductoras del hierro
Foto:U. Manchester
Se ha encontrado una manera exótica, pero limpia y respetuosa con el medio ambiente, de fabricar diminutos imanes para dispositivos de alta tecnología: Utilizar bacterias naturales que existen en la Tierra desde hace millones de años.
(NC&T) El trabajo desarrollado por un equipo de geomicrobiólogos de la Universidad de Manchester sienta las bases para producir imanes de tamaño nanométrico, como los usados en teléfonos móviles y en dispositivos de grabación, sin tenerlos que fabricar mediante los actuales métodos de alto consumo energético, en los que además se usan productos químicos contaminantes.
Los investigadores estudiaron bacterias reductoras del hierro existentes de manera natural en suelos y sedimentos, y constataron que pueden usarse para crear nanopartículas de óxido férrico con propiedades magnéticas similares a las nanopartículas fabricadas a través de procesos químicos complejos.
Trabajando con colegas en Birmingham y Cardiff, los investigadores de la Universidad de Manchester, incluyendo a Richard Patrick, también encontraron una forma de controlar con precisión el tamaño y la fuerza magnética de los nanoimanes producidos.
Los investigadores agregaron cobalto, manganeso o níquel a la fuente básica de energía usada por las bacterias, lo que resultó en la producción de imanes diminutos que contienen tales elementos. Ello reforzó grandemente sus útiles propiedades magnéticas.
Aparte de ser empleados en dispositivos muy avanzados, los nanoimanes también pueden ser usados en sistemas de aplicación ultraprecisa de medicamentos, incluyendo quimioterapias contra el cáncer, para, gracias al magnetismo, lograr un control muy exacto de la descarga de productos químicos en el interior del cuerpo.
Las bacterias reductoras de metales viven en ambientes deficientes en oxígeno. Y, en presencia de metales oxidados, producen imanes naturales en la tierra bajo nuestros pies.
El equipo de investigación ha desarrollado un modo de controlar cepas puras de estas bacterias, que son abundantes y se reproducen con notable rapidez, para fabricar grandes cantidades de nanoimanes a temperatura ambiente.
Este proceso bacteriano de fabricación de nanoimanes presenta claras ventajas cuando es comparado con los métodos tradicionales, en los que, entre otras cosas, se debe recurrir a temperaturas extremas (tan altas como 1.000 grados Celsius) para hacer posible esa producción de nanoimanes.
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